La imagen de la Madre de Dios de la Merced vuelve a la Basílica después de un largo proceso de restauración

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La talla de la patrona de Barcelona lucirá más radiante que nunca durante la fiesta mayor después de ser sometida a un profundo tratamiento, en el Centro de Restauración de Bienes Muebles, para volverle el aspecto que tenía en el siglo XIV, cuando fue creada

 

[Artículo (y foto de portada) extraído en su totalidad de El Periódico]

 

La talla de la Merced suma muchos siglos al culto, alguna intervención y más de un contratiempo. Desde el siglo XIV, cuando Pere Moragues la creó, ha pasado diferentes veces por el taller. La mayoría de las ocasiones para resolver pequeños desperfectos de policromía o para añadir elementos, como el trono, a pesar de que en otros momentos las intervenciones han sido de más calado cómo cuando el 1939 tuvo que ser restaurada por los daños causados durante julio del 1936, al inicio de la Guerra Civil, momento en que la basílica fue quemada y la imagen de la Virgen lanzada desde el camerino al altar y su jefe quedó gravemente perjudicado.

Todos estos retoques, más el paso del tiempo, han cambiado la imagen original de la talla oscureciéndole la piel y los cabellos, y alterando la policromía de sus ropas. Y así, con cabellos castaños y casi bronceada lucía la patrona de Barcelona hasta el octubre pasado. Ahora, sus carnaciones se han aclarado y su ondulada melena, los rizos se aprecian mirándole la espalda, ha cambiado a rojiza. También ha rebajado de tono la capa que le cubre la espalda y el escote abierto, más propio de una princesa que de una virgen, de la cual hacen de la escultura gótica una talla especial. Además, con la intervención, sus bonitos labios de chica joven resaltan más que nunca.

Policromía del XVI

El cambio es obra del Centro de Restauración de Bienes Muebles, donde ha sido tratada durante nueve meses por encargo del arzobispado de Barcelona. Y desde donde salió el julio pasado convenientemente embalada y ambientalmente aislada para volver a la Basílica y hacer un periodo de aclimatación –la madera es muy delicada y más con tantos siglos de historia– antes de ser puesta de nuevo al culto. Cosa que pasará el día de la patrona, el próximo 24 de septiembre, durante la solemne misa mayor (10.30 horas). El traslado hasta el camerino se hará la noche anterior y se retirará la réplica, realizada en el siglo XX por Josep Barbero, que durante el tiempo de ausencia de la talla ha ocupado su lugar.

Lo hecho por los conservadores ha sido una intervención completa: se ha estudiado la pieza, se ha documentado gráfica y textualmente, se ha radiografiado, fotografiado, estratigrafiado, analizado, puesto en la cámara de desinsectación y, obviamente, restaurado. De todas las capas de policromía que sumaba se ha recuperado la segunda más antigua, datada entre los siglos XVI y XVII porque era la más próxima al original y la que mejor conservada estaba. Intentar llegar a la pintura del siglo XIV habría sido dañar la pieza. También se le han retirado la base y todos los caracoles de hierro incorporados a lo largo de los siglos para sujetarla al trono y asegurar el niño Jesús que se sienta en sus rodillas. Elementos completamente ajenos a la talla original que inclinaban la imagen hacia delante, le daban inestabilidad y la hacían innecesariamente pesada: 95 kilogramos en total.

 

Entronizada pero sin corona

El peso de la talla no era habitual como tampoco lo es su medida, mucho más grande de la corriente en las imágenes que se veneran en un camerino. No en vano, el destino original de la escultura no era la pequeña capilla actual sino el centro de un altar gótico realizado por Bernat Roca en el siglo XIV y eliminado en el XVII a favor de uno de barroco, más de acuerdo con la época. Especial la hace también su postura, sentada, más propia de las vírgenes del románico que del gótico. Y su ausencia de diadema, la tiene pero posterior y aliena a la talla: «Es una princesa entronizada sin corona, no sabemos por qué. Se le puso posteriormente como joya o como complemento. Tampoco hay ninguna marca que indique que originariamente la llevaba», asegura la conservadora Beatriz Montobbio, autora del cambio de la patrona junto a la también restauradora Claustre Augé.

De lo que no dudan es de la belleza de la patrona de Barcelona: «La Merced ha recuperado su silueta original del siglo XIV y su imagen de princesa de Barcelona. Es muy guapa», concluyen a dúo.

Vídeo de la llegada de la Madre de Dios de la Merced en la Basílica y comentada por el religioso mercedario P. Fermín Delgado, rector de la Basílica de la Merced:

Montaje de Vídeo con música de fondo: Gozos a la Madre de Dios de la Merced:

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