Quienes somos

La Orden de la Merced fue fundada en el año 1218 en la catedral de Barcelona por San Pedro Nolasco con el fin de liberar a los cristianos que eran cautivos de los musulmanes y en los que peligraba la fe cristiana.

San Pedro Nolasco, que se ve interpelado por el sufrimiento de los cautivos, en 1203 realiza la primera redención en Valencia, redimiendo unos trescientos cautivos. Es un hombre de profunda fe, que descubre el rostro de Cristo en los cautivos y tiene una experiencia mística donde la Virgen María le pide que dedique su vida a la tarea de redimir cautivos cristianos y sea fundador de una orden religiosa dedicada a esta finalidad.

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4º VOTO

Los mercedarios se comprometían con un cuarto voto, el voto de redención. A inicios del siglo XIX se realizan las últimas redenciones de cautivos, siendo más de 60.000 personas las redimidas por los mercedarios a lo largo de su historia.

En las Constituciones Mercedarias de 2014 se indica que las nuevas formas de cautiverio constituyen el campo propio de la misión de la Orden, si en ellas concurren las siguientes condiciones:

  1. Es opresora y degradante de la persona humana;
  2. Nace de los principios y sistemas opuestos al evangelio;
  3. Pone en peligro la fe de los cristianos; y
  4. Ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentren dentro de ella.
Nuestra Historia

Primeros años de nuestra historia 

La Merced es clamor de libertad. Es apostar por el hombre, amar sin reciprocidad, anteponer al otro, dar la vida en caridad. A primeros del siglo XIII se agudiza patéticamente la monstruosidad del cautiverio. Las guerras de reconquista, el corso y la piratería, las redes de explotadores hacen de la esclavitud pingüe y siniestro negocio. Miles y miles de cristianos caen en poder de enemigos de su fe, vejados, degradados y tentados de apostatar. El cielo quiere intervenir, va a operar una segunda redención, similar, según la reflexión mercedaria, a la realizada por Cristo. Mas la Trinidad santa necesita de un hombre, del instrumento. Y lo encuentra en Pedro Nolasco. Es un veinteañero barcelonés, predispuesto por una exquisita probidad y la más primorosa sensibilidad social. Con él creció la misericordia , encomian los hagiógrafos. Porque Pedro Nolasco valora a Dios como razón suprema de su vida, pero desde ahí descubre a todos los hombres como hermanos, personalizando una apasionada debilidad por los más pobres y desgraciados . La llamada le llegó por sorpresa, del Dios que siempre sobrecoge y desborda a los que solicita. Pedro Nolasco venía de una familia de mercaderes, que, emprendedores y arriesgados, entendían en exportar tejidos, lana, lino, azafrán, miel; en traerse productos exóticos. Buena escuela para forjar a un líder. Aún adolescente se enroló en el quehacer familiar, y ahí lo esperaba el Señor.

Fundador

Infancia y juventud

Nació en torno al año 1180 en lo que hoy es la ciudad de Barcelona. El P. Nadal Gaver en 1445 escribía que fue en “mansi sanctuarum Puellarum diócesis sancti Pauli municeps civitatis Barchinone ubi suum trastulerat domicilium”. Quizás en alguna propiedad alodial dependiente del Monasterio de San Pedro de las Santas Puellas (fundado en el siglo X por el Conde Sunyer y hoy parroquia en el centro de la ciudad) que la familia Nolasc tenía en propiedad.

Su infancia y primera juventud transcurren aprendiendo a hacer fructificar la hacienda familiar, juntamente con el oficio de mercader en la Ciudad Condal, a donde había trasladado su domicilio después de la muerte de sus progenitores. Son años de economía boyante; prospera el comercio tanto por la unificación de los Condados Catalanes y el Reino de Aragón, como por las conquistas de Alfonso II en el Ebro y la consolidación de su influencia transpirenaica. Una sociedad distinta, ciudadana y mercantil, aparece al final del siglo. El enfrentamiento con el mundo musulmán trae numerosos cautivos; el crecimiento de las ciudades nuevos ricos y abundancia de necesitados. En la baja Edad Media surge con fuerza una espiritualidad caritativa de ayuda a los más necesitados, a quienes se empieza a denominar como “pobres de Cristo”.

Pedro Nolasco Fundador 

La tradición mercedaria fija en la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 una intervención especial de la Virgen María. Experiencia mariana que iluminó la mente de Nolasco y movió su voluntad para que convirtiera esa hermandad de redentores en Orden Religiosa que continuara, bajo la bendición de la Iglesia y protección del Rey de Aragón, la obra comenzada. El 10 de agosto de 1218 en la Catedral de Barcelona el Obispo Berenguer de Palou, en presencia del Rey, impuso el hábito blanco a Pedro Nolasco y a otros doce compañeros, y lo colocó a la cabeza de la nueva familia religiosa, que se denominará de santa María de la Merced para la redención de los cautivos. Jaume I asignó a los nacientes frailes como residencia el viejo hospital de santa Eulalia, donde permanecieron hasta que en 1234 Raimundo de Plegamans donara un terreno en el arenal de Vilanova y trasladasen allí el nuevo convento. Nolasco desde ese 1218 para poder consagrarse más a los hombres, se consagra a Dios totalmente.

Nolasco seguirá haciendo todos los años heroicas redenciones en tierras musulmanes, y pidiendo limosnas para la redención de los cautivos. Acompañó a Jaume I en las conquistas de Mallorca y Valencia, donde recibió el Real Monasterio de El Puig, e infundió en la joven barcelonesa Maria de Cervelló el espíritu redentor, que la convertiría en la primera religiosa mercedaria. Logró la confirmación pontificia de su obra por la bula “Devotionis vestrae” de Gregorio IX, el 17 de enero de 1235, y dio vida pujante a una piadosa fraternidad de seglares que cooperaban con sus frailes en la obra de la redención de cautivos y en la asistencia a los enfermos, pobres y peregrinos en las casas del Hospital de santa Eulalia. 17 fundaciones se hicieron bajo su generalato: 7 en Catalunya, 3 en Aragón, 4 en la Comunidad Valenciana, 1 en Narbona y otra en Palma de Mallorca.

Muerte y legado 

Pedro Nolasco murió poco después de concluir el acuerdo con Ramón de Morell , el 7 de marzo de 1245, por el que recibía la propiedad de Arguines, ya que cuando el documento notarial llega a Barcelona para su firma por el Capítulo General, el 12 de junio de dicho año, se dice que Nolasco ya había fallecido. Su óbito ocurrió el 6 de mayo de 1245, pues las primeras Constituciones mercedarias, promulgadas por Fr. Pedro de Amer en 1272 ordenan que “l´aniversai del primer mestre del nostre orde sia feyt l´endemá l´ascensio”.  La Iglesia reconoció su culto público en 1628, y su fiesta se celebra el 6 de mayo.

Es el hombre de espíritu práctico y de gran capacidad organizativa, que entiende del riesgo en sentido evangélico, y sabe unir en perfecta síntesis la causa de Dios y del hombre. Su fe le hizo escuchar el clamor del oprimido y se sintió enviado por Dios. Su esperanza la vivió como dinamismo de superación hasta lo imposible y su amor le llevará a ofrecer la propia libertad e incluso la vida por la redención del otro: es el cuarto voto mercedario. Sus frailes vivirán en estrecho contacto con la sociedad, en comunidades pequeñas y con liturgias sencillas a diferencia de las Órdenes Conventuales. Comunidades cercanas a aquellas asociaciones caritativas y mendicantes que dieron a la Iglesia del siglo XIII una buena parte de su color y vitalidad. Con ellas comparten los Mercedarios un profundo respeto por la pobreza, la importancia de servir a los cristianos necesitados, y una vocación religiosa que exigía una vida dentro del mundo, con la originalidad de una exclusividad en la tarea de redención.

Nuestros santos
imagen en bronce de San Ramón Nonato

SAN RAMÓN NONATO

Clérigo mercedario, vive en el último tercio del siglo XIII: Es redentor en el norte de África, y queda en rehenes, donde da testimonio de caridad y predica el Evangelio.

Para impedírselo, le traspasan los labios con un candado. Sufrió, pues, por ser libre también con su palabra cristiana. Más tarde, el Papa Benedicto XII, cisterciense, lo elige Cardenal, pero fallece antes de recibir el capelo cardenalicio, a finales del año 1338. Se celebra su fiesta el 31 de agosto.

Imagen en bronce de San Serapio

SAN SERAPIO

De origen irlandés, viene a defender la fe cristiana, con Alfonso VIII. Conoce la Orden de Nolasco, y se hace mercedario. Yendo a redimir a África, en una de las ocasiones, queda en rehenes, y es martirizado, clavándole en forma de aspa en una cruz (+ 14 de noviembre de 1240). La Merced lo celebra el 14 de noviembre.

Imagen en bronce de San Pedro Armengol

SAN PEDRO ARMENGOL

De familia de la nobleza catalana, en su juventud se convierte en “hijo pródigo”, huye a la serranía. Al decidir Jaime I hacer una redada de bandoleros, y acompañando a la gente de armas don Arnaldo Armengol, se encuentran padre e hijo frente a frente.

Queda moralmente desarmado. Regresa a su casa. Ingresa poco después en la Merced, y es nombrado redentor. En Bugía queda en rehenes, y es ahorcado. María logró que llegaran a tiempo sus compañeros, para librarle de una muerte segura. Regresa a España y fallece hacia 1304.Se celebra el 27 de abril.

Imagen en bronce de San Pedro Pascual

SAN PEDRO PASCUAL

Clérigo, doctor por la Sorbona, experto en latín, valenciano y castellano, es nombrado Obispo de Jaén en 1296, cuando regentaba la iglesia del clero secular de Trasmiras, diócesis bracarense..

Los moros le cautivan cuando hacía la visita pastoral a su diócesis, y le llevan al campo de los mártires de Granada. Allí escribe una síntesis sobre la fe cristiana. Dejó varias obras teológicas. Fallece en 1300. La Merced logra su culto inmemorial el 4-6-1670. Cinco años después se inserta en el martirologio romano. Se celebra el 6 de diciembre.

Imagen en bronce de la Beata Mariana de Jesús

BEATA MARIANA DE JESÚS 

Madrileña, de familia acomodada, muy devota de la Eucaristía, del crucificado y de María, manifestó su caridad con los pobres y enfermos. Se hizo Terciaria de la Merced, y el General Monrroy le permitió vestir el hábito de monja. Sólo lo hacía en privado. Al nacer la recolección, se va con ellos, desde la Capilla de los Remedios, en la iglesia de la Orden, a la de Santa Bárbara.

Allí construye una casita donde vive humildemente. Fue muy querida del pueblo madrileño. Su cuerpo sigue estando incorrupto, y poseen esta preciosa reliquia las mercedarias de la Orden, llamadas de Don Juan de Alarcón. Tiene Parroquia y hospital dedicados a ella en la Villa y Corte. Fue beatificada por Pío VI, el 18 de enero de 1783. Se celebra el 17 de abril.

Imagen en bronce de Santa María de Cervellón primera mercedaria
SANTA MARÍA DE CERVELLÓN o del Socorro fue la primera religiosa mercedaria. Nace en la noble familia Cervelló. Natural de Barcelona, en el año 1230, el 1 de diciembre. Se bautizó el día 8 del mismo mes. Gracias al empeño que veía en los frailes mercedarios por ser redentores, ella se sintió impulsada a ser religiosa mercedaria.
Pidió las vestiduras blancas el 25 de mayo de 1265 para ser hermana religiosa para la redención de los cautivos. Tiene el sobrenombre de Socorro debido a lo que cuenta la leyenda: “Se apareció a los barcos que venían de Argel cargados de cautivos y les rodeaba una tempestad y ella intercedía para socorrer a los tripulantes”. Murió el 19 de septiembre de 1290. Los restos mortales se conservan en el altar lateral del crucero en el lado del evangelio. Desde el mismo momento en que muere se gana la fama de santa. Se le invoca como patrona de los marineros. Su fiesta se celebra el 19 de septiembre.
Imagen del Beato P.Zegrí fundador de la Mercedarias de la Caridad

JUAN NEPOMUCENO ZEGRÍ Y MORENO

Fundador de la Congregación religiosa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad. Nació en Granada, el 11 de octubre de 1831, en el seno de una familia cristiana. Sus padres, don Antonio Zegrí Martín y doña Josefa Moreno Escudero, le dieron una esmerada y cuidada educación. Forjaron su rica personalidad en los valores humano evangélicos, haciendo de él un verdadero cristiano, comprometido con la causa de Jesucristo y de los pobres, desde su juventud.

Imagen de la Beata Margarita Maturana fundadora de las Mercedarias Misioneras de Berriz

MARGARITA MARÍA LÓPEZ DE MATURANA 

Nació en Bilbao con el nombre de Pilar y fue bautizada en la parroquia de San Antón, junto a su hermana gemela Leonor. Ingresó en el monasterio de las Mercedarias de Bérriz en 1903 e impulsó la transformación del monasterio de clausura en una congregación misionera en 1930. Murió en San Sebastián después de una larga enfermedad. Fue beatificada en la catedral de Santiago de Bilbao el 22 de octubre de 2006.

Medalla conmemorativa de la beatificación de los Mártires Mercedarios del s.xx

MÁRTIRES MERCEDARIOS, S. XX, PROVINCIA DE ARAGÓN.

La Iglesia proclamó el 13 de octubre de 2013 en Tarragona —ciudad regada con la sangre de los santos mártires Fructuoso, obispo, y de los diáconos Augurio y Eulogio— beatos al P. Mariano Alcalá Pérez y a dieciocho religiosos mercedarios que murieron asesinados por ser religiosos y sacerdotes, por su fidelidad a Jesucristo.

En estos diecinueve mártires mercedarios se hicieron realidad las palabras de Jesús: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos» (Jn 15,13). Una vida en clave redentora, de servicio a los hermanos. Ellos vivieron como hijos de la Virgen de la Merced, Madre y Fundadora de la Orden, bajo su manto maternal vivieron y sintieron su protección en el momento supremo del martirio.

Nuestra Señora de la Merced Apareció para Pedir por los Cautivos

A La Virgen de la Merced o de las Mercedes se la llama también Generala de los Ejércitos Celestiales.
La Mujer Vestida de Sol y la Reina de la Paz.

El significado del título “Merced” es ante todo “misericordia”.

La Virgen es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos.

Esto significa que recurrimos a ella ante todo con el deseo de asemejarnos a Jesús misericordioso.

En su conmemoración se ha establecido la fiesta de la Merced o de las Mercedes, el día 24 de septiembre.

Los últimos siglos de la Edad Media, el sur y el levante español estaban en poder de los árabes y con sus vidas en vilo.

El Mediterráneo estaba infestado de corsarios turcos y de sarracenos, y lo mismo atacaban a los barcos que desembarcaban en las costas y se llevaban cautivos a muchos.

San Pedro Nolasco rogaba insistentemente a la Virgen María y se preguntaba cómo poner remedio a tan triste situación.

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