2026: Celebración del XXXIX Encuentro de Seglares Mercedarios en Castellón
Más de 270 participantes se reúnen en torno a la fe, el testimonio y el compromiso por la libertad y la justicia.
Y… ya van XXXIX. Casi nada. Produce vértigo mirar atrás y descubrir un camino largo, gozoso y compartido por la Merced de Aragón: una familia unida por los vínculos de la fe, la esperanza y la caridad, que continúa siendo en el mundo un grito vivo de paz y libertad.
Un grito que no se pierde en palabras, sino que se hace vida en el corazón de los más de 270 seglares que se dieron cita en la Plaza de la Merced de Castellón, a las puertas de la parroquia de San José Obrero. Llegados de Barcelona (Basílica, San Pedro Nolasco y Virgen de Nazaret), Palma de Mallorca (Ntra. Sra. de la Merced), Lérida (Ntra. Sra. de la Merced), San Ramón, Zaragoza (Ntra. Sra. de la Paz y S. Marcos), Ntra. Sra. del Olivar, Elche (San Vicente Ferrer), Valencia (Ntra. Sra. del Puig), El Puig de Santa María (Ntra. Sra. de los Ángeles) y Castellón (San José Obrero), todos compartieron una jornada marcada por la fraternidad y la fe.


La mañana, luminosa y serena, dio comienzo con la acogida ofrecida por Fr. José Juan Galve, seguida de la oración comunitaria y el pregón, proclamado por Loles Garrido. El himno de la familia mercedaria, acompañado por la voz de Fr. Ignacio Blasco, puso el tono festivo y espiritual al inicio del encuentro.

Ya en el templo parroquial, la asamblea mercedaria vivió un espacio de formación y testimonio. Fr. José María Carod, mercedario y referente en la pastoral penitenciaria, invitó a renovar el compromiso con una Merced encarnada en el mundo de la marginación y las prisiones. Su reflexión puso el acento en la justicia restaurativa, en la necesidad de sanar las heridas de víctimas y victimarios, y en la llamada a seguir siendo, en pleno siglo XXI, aquellos «locos» que, desde el carisma de san Pedro Nolasco, dedicaron su vida a la redención de los cautivos.
Especialmente conmovedores fueron los testimonios de María Roger y Yolanda. La primera, voluntaria de pastoral penitenciaria, compartió su experiencia de fe vivida en el seno de una comunidad mercedaria. Yolanda, por su parte, ofreció un relato de vida marcado por la dureza de la droga, la delincuencia y la cárcel, pero también por la esperanza y la reinserción encontradas en la Merced. Su historia interpeló profundamente a los presentes, recordando la importancia de ser presencia cercana para quienes más lo necesitan.



Tras estos momentos, la comunidad, tocada por la fuerza de los testimonios, se reunió en torno a la Eucaristía, presidida por el P. Provincial y concelebrada por los religiosos mercedarios. El coro juvenil Betsaida acompañó con sus cantos, mientras la asamblea participaba activamente en los distintos ministerios. La colecta, destinada al colegio San Ramón de Catia (Venezuela) y a la misión de Xai-Xai (Mozambique), fue un signo concreto de solidaridad.


La jornada continuó en el salón Victoria Eventos de Almazora, donde la fraternidad se prolongó en la mesa compartida, los cantos y las expresiones culturales: albaes desde El Puig, habaneras desde Elche y poesías desde el Valle Hebrón. Un ambiente festivo y agradecido que puso el broche final al encuentro.


No faltaron palabras de reconocimiento a la comunidad mercedaria de Castellón, que celebra 40 años de presencia en la ciudad. Su historia, recordada con un emotivo vídeo y una canción preparada para la ocasión, es testimonio de una misión sostenida en el tiempo, fiel al espíritu de paz y libertad.
Con el corazón lleno de gratitud, los participantes se despidieron emplazándose para el próximo año, cuando, si Dios quiere, celebrarán el XL Encuentro de Seglares Mercedarios.
Nos vemos en un año.

