Toma de hábito e inicio de noviciado Jonfrank Barrios
Un nuevo paso en el camino vocacional: Jonfrank deja su tierra e inicia con esperanza su vida religiosa mercedaria.
Uno, sólo uno, pero seguimos sumando. Jonfrank José Gregorio Barrios Muñoz, llegado ayer de Venezuela, esta mañana quiere manifestar su decisión de pertenecer a la familia mercedaria vistiendo el hábito de Santa Maria.
Bajo la presidencia del padre provincial Vicente Zamora, nos hemos congregado los padres Francisco Marín, Luis Mejía, Joaquín Millán y Diego Pepió; los novicios Juan David Palacio, Benjamín Tubac, Marvin Monzón y Felipe Aguilar; la hermana mayor Mari Carmen Balcells, el cantor y dos señoras más. Pocos, pero suficientes, como nos dice fray Benjamín para celebrar que Jonfrank quiera dar un paso radical iniciando el noviciado. Nos saluda el padre Provincial y cantamos: «He dejado, Señor, mi casa, mi familia y mi trabajo por seguirte en tus ideales».

Lo que eso significa nos lo expresan las lecturas del Eclesiastés y de San Lucas, proclamadas por Jonfrank y el padre Francisco: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad. El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».

Y lo explicita y aplica el padre Vicente con su homilía:
Queridos hermanos:
Hoy la Palabra nos regala una frase especialmente hermosa para esta celebración: «Acuérdate de tu Creador en tus años mozos». Y el salmo nos hace pedir: «Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato».
John Fran, hoy recibes el hábito mercedario. Puede parecer simplemente que te cambias de ropa, pero lo que comienza es algo mucho más profundo: dejar que el Señor vaya cambiando el corazón.
Y tú ya has dado un primer paso importante. Has dejado Venezuela, tu tierra, tu familia, tus amigos, aquello que conocías y que te daba seguridad. Has cruzado un océano y recorrido miles de kilómetros para comenzar una etapa nueva. Y eso también es vocación: atreverse a dejar algo querido porque uno intuye que Dios lo está llamando hacia algo nuevo.
Por eso, hoy queremos también felicitarte y agradecerte ese esfuerzo y esa primera renuncia. No porque dejar la familia o la propia tierra sea bueno en sí mismo, sino porque lo has hecho buscando responder con libertad a una llamada. Ahora toca consolidar ese primer «sí».
La Ratio nos recuerda que el noviciado es precisamente un tiempo fundamental para conocer mejor la propia vocación, conocer la vida de la Orden y comprobar la intención y la idoneidad para seguir este camino.
Será tiempo de oración y silencio, de comunidad y acompañamiento; de conocer más profundamente a Cristo Redentor, a María de la Merced, a san Pedro Nolasco y el carisma al que poco a poco quieres entregar tu vida.
Y el Evangelio de hoy nos da quizá la palabra central: «El Hijo del hombre va a ser entregado».
Entregarse. Ahí está el camino. El noviciado no consiste solamente en aprender cosas sobre la vida religiosa. Es aprender a entregar la vida. Hoy has dejado kilómetros atrás; ahora comienza quizá el viaje más difícil y más hermoso: recorrer la distancia que hay entre nuestros propios proyectos y lo que Dios quiere de nosotros.
Johnfrank, no necesitas tener hoy todas las respuestas. Tampoco los discípulos entendían todo. Camina, escucha, déjate acompañar, déjate formar y deja que Dios haga su obra en ti.
Y esta celebración es también una palabra para todos nosotros, los que llevamos ya años vistiendo este hábito: preguntarnos si seguimos viviendo aquella primera entrega, si seguimos disponibles, si todavía somos capaces de renunciar a algo por Cristo y por los cautivos.
Que María de la Merced te acompañe, Johnfrank; que san Pedro Nolasco te enseñe a mirar a quienes necesitan libertad; y que el hábito que hoy recibes vaya convirtiéndose, día tras día, en aquello que verdaderamente importa: un corazón revestido de Cristo Redentor, dispuesto a entregar la vida.
Amén.
Tras de la pregunta del Superior mayor, la respuesta generosa de Jonfrank y la oración imprecatoria es ayudado a revestirse por el padre Diego y el padre Provincial dice: «Recibe el hábito de nuestra Orden, como signo de tu admisión a experimentar nuestra vida religiosa». Siguen los regocijos, los abrazos y el canto: Amaos como yo os he amado… la Familia Mercedaria.
Concluyendo con la significativa ceremonia de confiar el padre Provincial al padre Luis la formación y acompañamiento del nuevo novicio.





En la oración de los fieles, que enuncia fray Felipe, oramos por la Iglesia, la paz, los pobres, la Orden … Es significativo canto del ofertorio dirigido a María: «Yo quiero ser arcilla entre tus manos». Y no menos acertado la romanza de la comunión: «Tú eres, Maria, la Madre de Dios». Para concluir, como todos los sábados, en el universo mercedario, cantamos: «Salve, Regina, Mater misericordiae». Antes el padre Provincial ha dado las gracias y ha felicitado. Cerramos con la fotografía de rigor.
Fray Joaquín Millán Rubio
Santuario de San Ramón, 26 de septiembre de 2026


